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El
son
"El son es lo más sublime
para el alma divertir"
(Ignacio Piñeiro)
Nacido en las montañas orientales, el son cubano es un género
de canto y baile, de carácter festivo que ha ganado un lugar
cimero en nuestra historia musical. Sus textos reflejan la idiosincrasia
del cubano, donde lo serio casi sonriente, lo jocoso, lo simpático
o lo anecdótico encuentran lugar en las temáticas
más disímiles. En esa perenne oscilación, el
son canta al amor, a la mujer, a las relaciones de pareja, a personajes
famosos, a ciudades de Cuba, a sus músicos y sus ritmos,
y a todo lo que acontece en la vida cotidiana. De raíces
africanas y europeas viene su estructura, que alterna la copla con
el estribillo, en forma responsorial.
No existe un son único en cuanto a origen y desarrollo; más
bien se han concretado diversos tipos específicos en diferentes
zonas del oriente y centro de la Isla, sobre todo desde mediados
del siglo XIX. En otras etapas históricas, alrededor de los
años 20 a los 50, se conformaron importantes estilos a manos
de Miguel Matamoros, Ignacio Piñeiro, Arsenio Rodríguez
y el núcleo centro-occidental que constituyen Julio Cuevas,
Benny Moré y la Sonora Matancera. Así mismo, en la
figura de Adalberto Álvarez se concentra un canon contemporáneo,
quien parte de las tradiciones y le imprime un sello de actualidad
particular.
En su evolución el formato instrumental con el cual se ejecutaba
se diversificó, desde el trío, el sexteto, el septeto
y el conjunto hasta la jazz band y otras agrupaciones que hicieron
suyo el repertorio sonero. En Cuba, su fusión con una gran
diversidad de géneros ha dado lugar a diversas combinaciones
entre las que se encuentran el bolero-son, el son-cha, la guajira-son,
el son-pregón y su legado se hace evidente en otras resultantes
sonoras como el songo, el guasón y la timba finisecular.
De igual modo, se han producido inevitables interacciones entre
diversas especies del contexto internacional y el caribeño,
entre las cuales sobresale el movimiento de la salsa.
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