CUBADISCOCUBADISCO 2004
Cambia Idioma El caribe vibra y canta en la isla del son  
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El Caribe
El Son
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Benny Moré
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
     
  El Caribe vibra y canta en la Isla del Son

"En el Caribe, antes del verbo fue el tambor, el ritmo y el movimiento."
(Angel Quintero Rivera)

El Caribe, más que una zona geográfica, se ha ido conformando como un concepto creado a partir de una identidad en el que la música desempeña, sin lugar a dudas, un papel integrador. Sus pueblos cuentan con raíces comunes e historias similares, al punto de que para muchos, referirse al término de música tropical, implica todo el espectro sonoro de esta área, la cual puede ramificar sus características a zonas diversas, que se corresponden a su vez con las de carácter lingüístico: hispana, francófona, anglófona y holandesa.

De este modo, Cuba, República Dominicana, Puerto Rico, las Bahamas, Trinidad, Tobago, Belice, Jamaica, Haití, Guadalupe, Martinica, Aruba, Guyana, entre otras, conforman el mosaico étnico que singulariza a esta región. Lo caribeño, (entendido aquí como un amplio modo de expresión que abarca tradiciones, comportamientos sociales, vínculos lingüísticos, históricos y musicales) hace extensiva su periferia hasta ciertas poblaciones de México, Panamá, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, y la diáspora latino-caribeña en los Estados Unidos, particularmente Nueva York. Así mismo, zonas tan distantes como Brasil pueden considerarse parte de esta entidad, en tanto se hace eco de similares raíces y tipos de manifestaciones culturales, ya sean religiosas o carnavalescas, donde el samba se erige como un núcleo en el que confluye la herencia africana, tal y como sucede en sus similares de Cuba, Haití, Trinidad, Jamaica y Bahamas.

En cada país los aportes africanos y europeos difieren de forma considerable, en dependencia de la intensidad de la trata negrera, la inmigración, el tipo de economía, coloniaje y por supuesto, de la manera de captar los elementos expresivos. Sin embargo, con problemas y reivindicaciones comunes, todas las músicas del Caribe, desde el "Lamento jíbaro" del puertorriqueño Rafael Hernández, hasta "Dem belly full but we hungry", de Bob Marley en Jamaica, han expresado las frustraciones de los pueblos expoliados o de los habitantes de los suburbios.

En esta zona se desarrolló paulatinamente un complejo proceso de criollización musical a partir del siglo XVI, en el cual géneros como el calipso trinitario, el reggae jamaicano, la biguine martiniqueña, la bomba, la plena y el seis de Puerto Rico, la cumbia y el vallenato de Colombia, el joropo de Venezuela, el samba brasileño, la bachata y el merengue dominicanos, la rumba y el son cubanos, así como otras expresiones más locales como el aguinaldo, la soca, el mento, el tamborito o el zouk, han adquirido una fuerte afirmación caribeña. Sus diversos componentes se han fecundado entre sí durante decenios y continúan influyéndose gracias a las continuas migraciones e intercambios de índole diversa, que han favorecido el vínculo de Cuba con el Caribe.

Quizás uno de los ejemplos más representativos del constante flujo entre estas músicas lo constituye la salsa caribeño-newyorkina, resultante sonora bien heterogénea que se nutre de múltiples géneros tradicionales entre los que sin lugar a dudas, se reconocen las raíces de nuestro son. La misma ha tenido sus principales exponentes en Cuba, Puerto Rico, Panamá, Venezuela, Colombia, y ha encontrado en Nueva York un punto de confluencias que la ha consolidado y contribuido a su difusión universal. Cantantes como Rubén Blades, Gilberto Santa Rosa, Andy Montañéz, Oscar D'León, agrupaciones como La Sonora Ponceña, Dimensión Latina, Guaco, el grupo Niche, o el percusionista Tito Puente, también conocido como El rey del timbal, se cuentan entre sus intérpretes más renombrados.

En Cuba, la música bailable ha encontrado en el songo, la salsa y la contemporánea timba la continuidad histórica del son, género aglutinador que, junto a la rumba, ha devenido fuente o nutriente central para otras expresiones artísticas, y al que junto al Caribe, se le rinde tributo en la VIII edición de la Feria Internacional CUBADISCO 2004.

Nerys González y Liliana Casanella Cué
Musicólogas

 
     
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