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Su música expresa el espíritu y la acción
del ser humano. Es rigor y síntesis, ruptura, logros, renovación.
Sergio Vitier ha sido y es un hombre de su tiempo. Su vida, y por
supuesto, su obra,
siempre han estado ligadas a los diferentes momentos históricos
por los que ha pasado la cultura en general, y la música
cubana en particular desde el triunfo revolucionario de 1959.
Su vinculación con la vanguardia desde cualquier punto de
vista y en todas las acepciones de la palabra, lo han llevado a
ser un intelectual más allá de su condición
de músico.
Entre ensayos con la Orquesta de Cámara Solistas de La Habana
y músicos invitados, en el Teatro Auditorium Amadeo Roldán,
disfrutando la banda sonora del filme Roble de olor, de Rigoberto
López, «cazando cada pausa», llega esta entrevista
de recuento por el homenaje de la Séptima Edición
de la Feria Internacional de la Música CUBADISCO 2003 a un
eterno innovador, quien se declara, sencillamente, un músico
popular.
Sin ninguna carencia afectiva, Sergio Vitier García-Marruz,
La Habana, 1948, responde escuetamente que nunca se ha planteado
a sus padres, Cintio y Fina, como los intelectuales que son, con
el conocimiento absoluto que tiene de sus obras. Mamá y papá
nos formaron en el ambiente de la familia que somos.
Los Armónicos y Felipe Dulzaides,
1964-66 ¿Qué le aportaron a su carrera profesional?
Felipe Dulzaides era un entrenador de músicos, según
lo definió Leo Brouwer, además de ser un excelente
instrumentista. El tenía un sistema muy profesional de trabajo.
Sinmúsica escrita en papeles llegamos a «montar»
más de un centenar de piezas. Fue un período muy importante
para mi formación, un entrenamiento del concepto de la armonía,
de conocer géneros diferentes del jazz, música instrumental,
cubana. Una pléyade pasó por Los Armónicos:
Changuito, Rembert Egües, Javier Zalba, entre otros.
También el Tropicalismo y Tom Jobím con toda la música
brasileña nos llegaron de la mano de Dulzaides desde el cabaret.
Habrá que estudiar el papel desempeñado por éste
en la música cubana.
Pero no solo hubo este entrenamiento, apunta rápidamente,
sin permitir la otra pregunta. Estudié en el Conservatorio
Amadeo Roldán y luego en el Instituto Superior de Arte con
Isaac Nicola, Leo Brouwer, Federico Smith, Félix Guerrero,
José Ardévol. Tuve maestros de lujo. Además
participé en la Orquesta Cubana de Música Moderna.
Instrumentista y compositor
Yo soy un compositor fundamentalmente orquestal más que para
la guitarra, algo extraño siendo guitarrista. Luego de una
lesión en la mano de crear un estilo propio. Aunque parezca
increíble aquello mellevó a volcarme más hacia
la orquesta y buscar soluciones que antes no me planteaba, no solo
en la guitarra.
La influencia me vino de Leo, de los grandes guitarristas como
Guyún, Froilán, Carlos Emilio Morales, con el que
trabajédurante muchos años, Ñico Rojas–
Y también jazzistas como Miles Davies junto con la vanguardia,
Penderewsky. Mi obra sinfónica Desprendimientos, tiene mucho
que vercon lo que explico.
Todos influyeron en la búsqueda de un lenguaje desde el
estudio de técnicas contemporáneas y lo cubano. A
esta lista se une Caturla, compositor paradigmático muy difícil,
complejo y creativo, quien me marcó realmente pues quiso
hacer un tipo de orquesta del tercer mundo por vez primera a diferencia
de los nacionalistas tradicionales.
Un tributo al feeling en los autores César Portillo de la
Luz, José Antonio Méndez y Pablo Miranda realizaron
Martha Valdés y Sergio Vitier en el fonograma Nuestra canción,
Gran Premio del CUBADISCO 2001.
Así, otro de los momentos de su carrera fue su paso por
este movimiento estético. Muchas de las cantantes insignias,
Omara Portuondo, Elena Burke, Doris de la Torre, Moraima Secada,
sintieron la compañía sin igual de la guitarra de
Sergio.
1969 Grupo de Experimentación Sonora
de ICAIC. Su significación.
Leo, además de ser el compositor más relevante de
la segunda mitad del siglo XX, es un maestro creativo y sintético
que nos dio la formación académica de la historia
de
la música al grupo de jóvenes de una manera digerida.
El Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC fue una escuela
tremenda, donde se hizo no solo la canción, sino música
experimental y de vanguardia. Una gran experiencia.
El universo conceptual del compositor se abrió en diversos
caminos.
Durante la década de los ochenta fue director del Complejo
Cultural Julio Antonio Mella. El músico se multiplicó
en las diferentes maneras de un promotor de la cultura. Su vocación
por lo cubano, siempre en búsquedas de formas y esencias,
lo llevó a lo universal, al interrelacionar las manifestaciones
artísticas y literarias. Intelectuales y artistas eran convocados
desde las artes visuales hasta las escénicas. En este período
fue aglutinador y protagonista, a partir de la música, de
puestas en escena como Mariana, del Grupo Teatro Irrumpe, bajo la
dirección de
Roberto Blanco.
Es enorme su catálogo. Música sinfónica, de
cámara, electroacústica, escénica incidental.
Títulos como Yerma, Ad Limitum, Michelangelo son emblemáticos,
pero son sus temas para cine y televisión, los más
conocidos y recordados. La música de sesenta y siete películas
llevan su firma. ¿Cómo se inserta en este medio?
El cine exige una gama expresiva que abarca toda la música,
y más en Cuba, que los compositores deben estar dispuestos
para cualquier género, históricas, de época,
dramas, contemporáneos... Los sentimientos humanos deben
ser tomados en cuenta, y se requiere, más allá del
oficio, cierto talento para poder empastar la imagen con el sonido.
Puede ser una perogrullada, pero descubrí que la música
cubana no era solamente festinada, su rítmica contiene elementos
épicos y dramáticos. Yo empecé a transgredir
los cánones y utilizar la percusión en determinadas
texturas orquestales que se dan en la música popular con
otra dramaturgia. Así creé un estilo, ya hoy en día
es un método. Recuerdo el largometraje Girón, que
concluye mostrando la sangre de los caídos con un danzón.
Es ORU un mito en tu carrera, la investigación
concienzuda de los factores folklóricos africanos y españoles.
ORU nació en abril de 1968 con Rogelio Martínez Furé
y el maestro Jesús Pérez, Odba Ilú, gran tamborero,
biblioteca viviente del folklor cubano, ya fallecido. Trabajamos
los temas de origen lucumí, las raíces españolas
y también música imaginativa sin ninguna referencia
explícita al mundo de las tradiciones. Más tarde,
se incorporaron otros instrumentistas y destacadas intérpretes,
Cachaito, Merceditas Valdés, Gema Corredera. Su reconocimiento
llegó a niveles internacionales con presentaciones en Europa
y América Latina. ORU es un canto a la cubanía. Un
regalo que me hacía, disfrutándolo a plenitud en sentido
más profundo.
Cubano y universal, este músico popular es polémico
por naturaleza, la crítica le viene en pos del mejoramiento
humano, de amor y pasión por Cuba. Desde la guitarra sus
composiciones, en las palabras certeras y profundas cuando se habla
de la patria, es Sergio Vitier, sencillamente, un hombre en creciente
y constante evolución creadora.
Por Edelvis López
…«su música sinfónica inserta siempre
un elemento de lo afrocu-bano ritual, pero no aparece de manera
colorista, no es interpolación, no es a la fuerza que se
convierte en dato exótico… Sergio usa la percusión
afrocubana de la manera que yo la entiendo, la percusión
se quin-taesencia y tiene un enriquecimiento sinfónico, y
no al revés».
LEO BROUWER
…«lo que ha hecho Sergio en este siglo es utilizar
toda una serie de elementos que influyen en la música internacional,
y en toda la música nacional… y los funde en una nueva
obra de arte».
MARÍA TERESA LINARES
…«Una de las cosas que más llama la atención
en Sergio, (es) la dulzura del sonido de su guitarra. (…)
su manera de tocar, su manera de improvisar, que tiene una serie
de recurrencias, inconfundibles»…
SILVIO RODRÍGUEZ
…«Para mi Sergio es un hombre delicado, muy culto,
capaz de mover el renacimiento, capaz de
mover conceptos incluso filosóficos en torno a la música
y a la poesía, en definitiva, es el teatro».
ROBERTO BLANCO
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