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William Vivanco
BISMUSIC
Por Carole Fernández
Como
diría el trovador Samuel Águila: mientras la calma
no abunda y los mercantiles tiempos sobreviven, hay creadores que
continúan apostando por un canto que nos haga pensar en cuanto
nos rodea. Ellos son parte de ese mar de nuevas voces que llegan
y así andan sabiendo que se tiene que vivir siempre en el
intento de mejorar y mejorarnos. William Vivanco pertenece a tal
estirpe de artistas. Su trabajo musical, ahora recogido en un fonograma
salido al mercado bajo el sello de Bis Music y con el título
Lo tengo to pensao, se inscribe dentro de lo que se ha delineado
como Canción Cubana Contemporánea, una propuesta que
hereda el legado de la Nueva Trova pero que se abre a otras influencias,
acorde con el carácter transnacional que ha asumido nuestra
música en el quehacer de la más joven generación
de intérpretes y compositores.
A través de los distintos cortes que integran el CD, William
se nos revela como una suerte de retratista de grupos. Con una poética
muy personal, los textos de sus canciones nos adentran en el actual
decursar de la vida en Santiago de Cuba, sin duda alguna la más
caribeña de nuestras ciudades. Son letras que tienen que
ver con el hombre en sentido general, pero de forma especial con
el ciudadano de a pie. La condición de ser alguien nacido
y formado en dicha urbe oriental, al influjo de la conga y de la
trova tradicional, en todo momento se percibe en la obra de Vivanco,
en la que también se da la propensión hacia lo apropiativo
que ha cualificado lo mejor del quehacer sonoro cubano de los últimos
tiempos. Es una visión que consigue hacernos cómplices
de sus sueños, anhelos, inconformidades y buenas venturas;
siempre buscando en sus raíces, canción tras canción,
sin dejar a un lado ese sello que ha logrado el trovar en el Santiago
de Pepe Sánchez y Miguel Matamoros.
Aunque musicalmente la ópera prima de Vivanco está
concebida como un fonograma enmarcado en los parámetros estilísticos
del pop, lo cierto es que si una palabra define el principal rasgo
de los diferentes cortes compilados en Lo tengo to pensao, esa sería
ecléctico, porque tiene un poquito de todo. Sabiamente, tanto
el cantautor protagonista de la grabación, el productor Adolfo
Costales, como el arreglista Emilio Vega, no se ciñen de
manera estricta a las fórmulas preestablecidas por el mercado,
lo cual no quiere decir que no las tengan en cuenta. A veces se
percibe que hay un acento más popero, en otras ocasiones
prevalece la fusión. En correspondencia con semejante ecuménico
enfoque, uno puede escuchar la presencia del son, una flamencada,
un toque de rap, algo de rock, un poco de reggae–, disímiles
componentes mezclados sin el menor prejuicio.
Otra peculiaridad que distingue el modo de hacer de este santiaguero
es su notoria facilidad para el canto. Se sabe que no resulta ésa
una característica habitual de los trovadores. Sin embargo,
William posee una voz que maneja a su antojo. Cuando quiere, puede
rajarla de una manera natural, impostarla para utilizar un estupendo
falsete o apelar al manejo de recursos como los melismas. Esto brinda
un atractivo adicional a su disco, en el que -si me preguntaran-
yo recomendaría las piezas Mejorana, Trovando, Como un tango
gris, Barrio barroco y Café, temas que me atrevo a incluir
en cualquier selecta antología de lo mejor de la cancionística
nacional de nuestros días.
Por último, permítaseme reproducir unas palabras
de Fernando J. León Jacomino pertenecientes a la nota de
presentación de la primera producción discográfica
de William Vivanco y que me resultan muy esclarecedoras para comprender
por dónde va la propuesta fonográfica de este interesantísimo
cantautor: »Más promisorio que perfecto, este disco
pretende recomponer la realidad desde la poesía, o viceversa;
resumiendo, en buena medida, las principales preocupaciones de una
generación en pugna por mostrarse en toda
su complejidad, en circunstancias promocionales en las que, al menos
para la canción de autor, será cada vez más
necesario tener, si no todo, la mayoría de lo que se pretende
muy bien pensao».
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