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EN EL RINCÓN DE TÍA ROSA
ROSA CAMPO Y CORO DE NIÑOS
BISMUSIC
Por Carole Fernández
¿Parampampín?
En un tren de fantasías hemos llegado a casa de La Tía
Rosa: ¡Vamos, pasa! Allí nos espera el tío Beltrán
para contarnos cosas curiosas; los reyes del son que nos invitan
a bailar al son del Danzón, con su melodía contagiosa;
el carrusel de colores pintando flores; la abuela Mima, la que todo
lo entiende, la que nos cuenta cuentos y otros inventos; nuestro
planeta, azul, azul; y también la bandera, para que junto
a ella florezcan sueños de amor.
Para los seguidores de los premios CUBADISCO, es conocida la labor
discográfica de Rosa Campo, quien en el año 2000 fue
galardonada en la categoría de música infantil por
el fonograma Amanecer feliz, presentado por el sello Bis Music.
Grabado, mezclado y masterizado en los Estudios Eusebio Delfín,
de Cienfuegos, Parampampín es la nueva propuesta discográfica
que nos trae esta cantautora, junto a los pequeños de su
proyecto Los niños de La Tía Rosa. Premio CUBADISCO
2003 en la categoría de música infantil, cuenta con
sugerentes ilustraciones de Eduardo Destrade y diseño de
Alfredo Concepción. Bajo la producción musical de
Lázaro García transitan las catorce canciones de este
álbum, originales de Rosa Campo y con arreglos de Roberto
Novo.
Esta destacada instructora de arte graduada en un curso emergente
realizado en su Cienfuegos natal, nos deleita con obras muy conocidas
por los más pequeños -y hasta por los más adultos-
gracias al éxito alcanzado por éstas en los festivales
Cantándole al Sol. M con A, N con I–Maní, Reyes
del son, Danzonero, y otras como En aras de vivir y Parampampín,
que han sido promocionadas por radio y televisión, tienen
adelantado el éxito de un público tan exigente como
el infantil.
Sin embargo, no podemos eludir la falta de información acerca
de Rosa Campo en el CD. Recordemos que a pesar de la popularidad
de sus canciones, su trabajo rebasa los límites de la composición,
extendiéndose hacia la enseñanza, además de
su labor como guionista de programas infantiles de radio y televisión.
Uno de los aciertos de este fonograma se encuentra en su cubanía,
que no sólo se evidencia en el apego a géneros populares
como el son y el danzón, sino también en las temáticas
de cada una de las canciones y en la forma en que están interpretadas.
Asuntos fantásticos como una discusión entre instrumentos
musicales, los polvos de colores de cuentos, un carrusel pintor
y un tren de fantasías, se imbrican con otros tan reales
como la alegría de ser niño, la necesidad que tienen
de opinar acerca de su destino, su exigencia por vivir en un mundo
mejor, y la existencia de la abuela que siempre nos mima. Otras
abordan temas propiamente históricos como la pequeña
historia del danzón, reflejada en vida, porque en el alma
de esta mujer también vive una niña que ha logrado
entrar en la casa de La Tía Rosa.
Desde el punto de vista musical, los arreglos fueron realizados
en su gran mayoría combinando las sonoridades acústicas
del tres, la guitarra, la flauta y la trompeta, con otras logradas
por medio de sintetizadores.
Los últimos años de la pasada centuria y el comienzo
de ésta han representado, para el movimiento coral cubano,
un intenso desarrollo de su repertorio infantil, escrito por autores
de la Isla. Con el surgimiento de las cantorías en todo el
país se ha incentivado no sólo la composición
musical, sino también la realización de espectáculos
culturales y hasta la grabación de un mayor número
de discos destinados a los niños. Realizar canciones para
tal público no resulta fácil, y en este caso nos alegramos
de que sin utilizar grandes recursos musicales se logren obras con
significativo valor estético, que puedan ser interpretadas
por los más pequeños. Son éstos los grandes
méritos que anulan escasos desaciertos, pues es necesario
saber que, si está dentro de nuestras expectativas elevar
el nivel artístico de los infantes, una de las tareas primordiales
sería precisamente lograr de ellos la interpretación
sin grandes esfuerzos de las obras contenidas en estos nuevos soportes
discográficos.
Parampampín, sin dudas, nos muestra un nuevo camino dentro
de la música para niños, que en años anteriores
se vio invadida por criterios más comerciales.
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