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SENSACION
CON LA PAELLA EN SU 50 ANIVERSARIO
ORQUESTA SENSACION
EGREM
Por Ada Oviedo Taylor
A
sus primeros cincuenta años de creada arriba una de las charangas
imprescindibles en la historia de la música popular bailable
cubana, por lo que ha resultado un gran acierto de sus productores,
Toni Basanta y Martín Collado (timbalero por más de
40 años de La Sublime, otra de nuestras más importantes
orquestas), acercarnos a través de este moderno soporte a
veinte éxitos ya convertidos en clásicos del repertorio
charanguero.
El entorno musical de los años 50 fue propicio para la revitalización
de las charangas en el gusto de los bailadores. Con la revolución
que protagonizó el nuevo ritmo creado por el maestro Enrique
Jorrín, el chachachá, nacido precisamente dentro de
este formato, encontró Rolando Valdés el momento justo
para crear su orquesta. Así funda, el 23 de agosto de 1953,
la Orquesta Sensación, que desde entonces sentenció:
¡HAY UNA SOLA!
A Rolando, músico empírico, pero con ideas muy claras
y una aguda concepción musical, considerado entre los mejores
tocadores de güiro del país, se debe la incorporación
de figuras claves para el desarrollo de la orquesta, que mucho aportaron
a su consolidación tímbrico-sonora.
Su interés por la presencia de cantantes solistas lo llevan
a la búsqueda de buenas voces; así incorpora a la
orquesta a uno de los grandes intérpretes de la música
popular: Abelardo Barroso (1905-1972), quien ya había demostrado
su maestría y versatilidad, apoyado en su timbre peculiar
y capacidad para la improvisación, desde los tiempos del
danzonete, con su charanga López-Barroso y como cantante
de son en el Sexteto Habanero.
Un tanto olvidado por esos años, vuelve a los primeros planos
de popularidad con títulos que podrán disfrutar en
esta selección: El brujo de Guanabacoa (Hermenegildo Cárdenas),
El guajiro de Cunagua (Juana María González), Bruca
manigua (del ciego maravilloso Arsenio Rodríguez) y El panquelero
(del propio Barroso).
También le canta a Los carnavales de Oriente, de Rafael
Cueto, guitarrista y compositor del afamado Trío Matamoros;
Hagan juego y El huerfanito, de Bienvenido Julián Gutiérrez.
Dos títulos que de seguro han «degustado» nuestros
bailadores, popularizados en la voz de Barroso y presentes aquí,
son La paella y A coger camarones, de la autoría de Frank
Grillo (Machito), otro de los grandes de nuestra historia musical,
no recordado en su justa dimensión artística. Integró
junto a Barroso el Conjunto Agabamar y cantó en otros grupos
soneros como el Sexteto Occidente, de María Teresa Vera;
el Sexteto Universo, y el Sexteto Nacional de Ignacio Piñeiro.
Pero su obra trascendental lo es sin dudas la creación, junto
a Mario Bauzá, de la Agrupación Machito y sus Afrocubanos,
de incidencia total en la concepción del jazz afrolatino
en los Estados Unidos.
Otra de las voces que se integra a La Sensación es la de
Luis Donald (Donaldo Luis Pérez Matamoros), quien se mantuvo
en la orquesta desde 1953 hasta 1960. En su voz se recuerdan en
este CD: Siempre en mi corazón, de Ernesto Lecuona, considerado
el compositor cubano más universal; Naufragio y Madrid, del
conocido y popular compositor mexicano Agustín Lara, «el
flaco de oro», en versiones llevadas a la modalidad de bolero-chá.
Donald continuó luego una fructífera carrera como
bolerista. Su calidad lo llevó a ser artista exclusivo de
los discos Puchito y actuar en los más importantes programas
de la televisión de la época (Casino de la Alegría,
Jueves de Partagás, Show de Shows, entre otros). Conocido
en aquel entonces con el sobrenombre del «Crooner de Cuba»,
es hoy, lamentablemente, poco divulgada su obra interpretativa.
Con Cheo Marquetti (1909-1967), destacado entre los buenos cantantes
de danzonete, integró por la década del 30 varias
orquestas como la de «Cheo» Belén Puig y Ernesto
Muñoz. Su estilo abarcó además la interpretación
de sones, especialmente la guajira-son, en sextetos y conjuntos.
En él se aprecia también su capacidad para incorporar
códigos propios de nuestras ancestrales raíces africanas;
aquí lo escuchamos en los títulos Ariñáñara
-del legendario y controvertido tamborero Luciano «Chano»
Pozo González, figura imprescindible del mundo jazzístico,
al que legó todo el caudal rítmico cubano- y Elube
Changó, de Alberto Rivera.
El carismático Tabenito (Mario Varona) aporta a la orquesta,
entre los años 1956 yl 1969, un timbre especial de sonero,
tanto en los coros como en los dúos con Barroso o Donald
(La paella, Madrid) y como solista (Puchunguita, de Bobby Capó).
Entre las figuras que han grabado con la orquesta podemos disfrutar
además de la voz de Eddy Álvarez (hermano de Fernando),
en un antológico bolero de Luis Marquetti, Plazos traicioneros.
En varias de las obras se destaca también la presencia de
tres músicos de la talla de Generoso Jiménez (trombón),
Enemelio Jiménez y el «Negro» Vivar (trompeta),
quienes fueron invitados por Rolando Valdés para darle un
sabor muy especial al timbre charanguero. En esta compilación
podemos disfrutar de sus descargas y peculiares improvisaciones
en una fusión (término muy empleado por estos tiempos
para definir las cada vez más novedosas propuestas intergenéricas
que asumen nuestros creadores) que ya se evidencia en obras como
Bruca maniguá, Los carnavales de Oriente y No hay como mi
son.
Luego de la etapa que comprenden estas obras, testigos sonoras
del quehacer musical de sus primeros años, en los que llegaron
a grabar con la firma Puchito veinte discos, de ellos cuatro de
Oro, La Sensación ha continuado su camino ascendente en cuanto
a la creación, que en ocasiones no se ha correspondido con
igual nivel de difusión, pero que hoy ha resurgido con el
ímpetu de entonces. Así lo confirma su presencia en
varias de las más recientes producciones discográficas:
A comer (Bis Music,1998), en el que interpretan Los tamalitos de
Olga, Frutas del Caney y Mi conuco, en la voz del gran sonero Raúl
Planas; Tributo a Barroso (Bis Music, 1998), nominado al MIDEM de
Francia y al CUBADISCO 99, en el que participan músicos de
primera línea: Orlando Valle (Maraca), José Luis Quintana
«Changuito», Rolo Martínez, Emilio del Monte,
Pío Leyva Cesar (Pupy) Pedroso, entre otros; De la rumba
al mambo y al chachachá (Bis Music, 2000) en el que se confirma
una vez más las ilimitadas posibilidades interpretativas
de la charanga al asumir cualquier género de la música
popular cubana y universal.
Desde aquellos primeros éxitos hasta la actualidad, son
muchos los músicos que dejaron sus huellas y para los que
también su paso por la orquesta resultó una escuela.
Nombrarlos a todos sería imposible, siempre habría
algún olvido involuntario. Pero lo que sí podemos
asegurar es que, gracias a ellos, La Sensación sigue y seguirá
siendo.
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