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Omara
Portuondo es, sin lugar a dudas, una de las intérpretes mas
completas y versátiles que ha conocido la música cubana
a lo largo de toda su historia.
Una breve mirada a su trayectoria artística, nos coloca
delante de una obra cuyos valores y aportes la hacen imperecedera
y obligada referencia para estudiosos, coleccionistas, o simplemente
amantes de la música en general.
Desde pequeña recibió clases de canto, danza y actuación,
que supo integrar armónicamente con toda la riqueza musical
de su barrio natal -Centro Habana- para conformar una estatura interpretativa
pocas veces vista con anterioridad.
A partir de la década del 40 comienza una ascendende carrera
artística, matizada por diferentes momentos de singular importancia:
las tertulias o descargas musicales que compartía con José
Antonio Méndez, Cesar Portillo de la Luz, Frank Emilio, Angel
Diaz, Tania Castellanos y otros, en las cuales audicionaban a muchos
de los grandes de la música norteamericana como Sara Vaughan,
Miller o Fitzguerald, dejaron una huella definitiva en su estilo
interpretativo y la dieron a conocer como Omara Brown, «la
novia del Feeling».
El dúo Las Tailumitas junto a su hermana Haydeé,
el cuarteto vocal Luquibambia, dirigido por el maestro Frank Emilio,
y la Orquesta Anacaona, a principios de la década del 50,
constituyen sin dudas pasos decisivos en su carrera artística.
Sin embargo, es incuestionable que el más importante de todos
fue la integración, junto a su hermana Haydeé y a
otras dos grandes de la música cubana -Elena Burke y Moraima
Secada- del cuarteto vocal femenino D´Aida, ya que fue precisamente
Aida Diestro, su directora, quien con su infinito magisterio, potenció
las verdaderas cualidades musicales de Omara, descubriéndo
sus posibilidades interpretativas.
El Festival Internacional de la canción de Sopot, Bulgaria,
años más tarde, marca el inicio de la extensa y fructífera
carrera como solista de Omara Portuondo, en al año 1967,
momento a partir del cual empieza a ser conocida en numerosos países,
tales como Estados Unidos, Francia, México, España,
Colombia, Japón y muchos otros, en tanto es reconocida con
algunos premios nacionales e internacionales como los obtenidos
en los Festivales de música popular de Dresden, RDA y Lira
de Oro de Bratislava y, algún tiempo después, en el
importante Concurso de Música Cubana Adolfo Guzmán.
La crítica especializada nacional e internacional ha reconocido
su calidad como artista, llamándola indistintamente «la
cubanísima Omara Portuondo», «Sonera mayor»,
«La voz del sentimiento y la sensibilidad de la música
cubana» y, mucho más recientemente, «La diva
de Buena Vista Social Club», epítetos que no son mas
que el reflejo de una recia calidad artística, sustentada
en una hermosa voz y un amplio registro; perfecto dominio de la
respiración y el tempo, acertada técnica vocal, excelente
afinación e inmensa fuerza interpretativa, características
que le han permitido abordar exitosamente los mas disímiles
géneros musicales, entre los que destacan la canción,
son, bolero, guaracha, cha cha cha, rumba y otros, en todos los
cuales ha dejado la huella de su estilo personal y único.
Todas estas cualidades pueden ser apreciadas en el CD 18 Joyas Inéditas,
disco con el cual la EGREM nos deja un verdadero documento histórico
que pasa a integrar la extensa lista de fonogramas que recogen la
inmensa obra de la artista e impide la perdida de valiosas y hasta
ahora inéditas interpretaciones. Y es precisamente este uno
de sus más logra dos valores. En él, su productor,
Jorge Rodríguez, realiza una valiosa compilación de
algunas obras nunca antes recogidas en un disco, en las cuales Omara
hace gala de su absoluto dominio de diferentes géneros de
la música popular cubana que van desde el son a la rumba,
la balada o el bolero.
Con un diseño de portada que muestra a una Omara joven,
pícara y muy cubana –como sus entregas artísticas-
y las muy bien fundamentadas y abarcadoras notas de Sigfredo Ariel,
los temas que contiene son producto del talento de autores como
Juan Almeida, Juan Formell, Gonzalo Roig, Adalberto Alvarez y Alberto
Vera, entre otros muchos de indudable talla a los cuales ella interpreta.
Acompañada indistintamente por la guitarra de Juanito Martínez,
la Orquesta cubana de música moderna; el conjunto de Adalberto
Alvarez ó Los Van Van de Juan Formell; haciendo dúos
con Emilia Morales o con su compañera de siempre, la gran
Elena Burke, en este disco la diva ofrece una muestra de los diferentes
estilos interpretativos que domina, así como de su variedad
tímbrica, recursos vocales y versatilidad interpretativa.
Muestra de todo ello pudiera ser su Quiéreme mucho, antológico
tema de Gonzalo Roig donde la cantante capta y devuelve claramente
toda la lírica contenida en la obra, o las improvisaciones
en el registro agudo que realiza en el tema Hermosa Habana. Por
otra parte, podemos apreciar su capacidad para la realización
de voces en el tema Si llego a besarte, donde se dobla a si misma
en una magistral y sobria segunda voz, que se mantiene todo el tiempo
enmarcada en el estilo propio de la Trova tradicional y, muy especialmente,
en el dúo que hace con Elena en el tema Viento (Alberto Vera),
donde ambas intérpretes realizan constantes cambios de prima
a segunda voz.
No pueden dejar de mencionarse otros temas incluidos por Rodríguez
en este CD. El bolero Tres palabras es una muestra de la capacidad
de Omara para cantar en el registro medio a grave, con una dicción
perfecta y utilizando todo el tiempo el recurso vocal conocido como
«media voz», totalmente acorde al estilo de la obra.
Por último, su magistral interpretación de Rumba Columbia,
en el cual no puede sustraerse a la influencia del medio donde nació
y la huella que le dejaron sus frecuentes escapadas a los solares
de su barrio natal para participar en las rumbas de cajón
que allí se formaban, regalándonos una rumba auténtica,
con voz, estilo, ritmo e improvisaciones perfectamente ajustadas
a las características del género.
Con una carrera artística totalmente activa, Omara Portuondo
es una de las mejores intérpretes cubanas de todos los tiempos.
Una parte importante de su vida artística actual la lleva
a cabo con el proyecto Buena Vista Social Club, del cual es considerada
«la diva». Pero ella es aún más: es la
diva de la canción, de la música y de la cultura cubana.
Sus «18 joyas inéditas» asi lo confirman.
Por Raimundo Villaurrutía León
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