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Dos
siglos de la guaracha cubana, editado por la EGREM, resulta una valiosa
compilación de piezas musicales adscritas al polémico
género, que, recogidas por la destacada musicóloga cubana
María Teresa Linares, ofrece una panorámica de su desarrollo
desde el siglo XIX hasta el XX, lo cual lo convierte de inmediato
en un importante material de consulta.
El CD (que contiene diecisiete temas) viene acompañado de
una extensa nota disco-
gráfica escrita por la propia investigadora, que expone una
suerte de historia del género,
desde sus inicios decimonónicos hasta las postrimerías
del siglo XX.
Una descripción de sus principales rasgos sonoros y textuales,
así como otros elemen-
tos extramusicales que caracterizan la guaracha en diferentes momentos
de su evolución, ayudan al público a adentrarse en
el devenir de una de las especies más difíciles de
definir en nuestro entorno musicológico, debido a las contradicciones
y opiniones diversas que exis ten alrededor del tema. Considerada
por algunos una variante de lo sonero y por otros más cercana
a la canción, lo cierto es que a más de un siglo de
existencia todavía subsis ten los criterios encontrados en
torno a ella.
El objetivo del fonograma lo explica Linares cuando aclara que
se ofrece «una selección de guarachas de varias épocas,
grabadas entre 1972 y 1998 a distintos grupos y auto-
res con la que pretendemos dibujar someramente el trayecto de este
género o modalidad, presente siempre en nuestra cultura como
aporte a la herencia hispánica.
Aunque se reconocen dos momentos o nudos fundamentales en el proceso
evolutivo, a saber: el bufo y su intersección con el son
por los años 20 del pasado siglo, quedan todavía por
dilucidar cuales fueron aquellos rasgos que, desde el punto de vista
musical, se han mantenido -junto al texto- como hilo conductor en
este complejo proceso.
Resulta interesante observar, en la selección musical, la
presencia de piezas no reconocidas como guarachas, como sucede con
la conga-son Por encima del nivel, de Juan Formell, lo cual podría
se otro acicate para que los estudiosos continúen profundizando
en tan polémico tema.
Los diecisiete temas temas aquí escogidos responden -en
los dos primeros ejemplos- al
estilo decimonónico, en tanto los demás reflejan el
segundo canon o modelo guarachero, mucho más establecido
o reconocido, de estirpe sonera y que tiene en Ñico Saquito
y Los Compadres, y más recientemente en Pedro Luis Ferrer,
a algunos de sus más valiosos exponentes.
El diseño se adecua perfectamente al contenido histórico
de este CD, aunque –desafortunadamente- no se identifican
las reproducciones de los grabados que acertadamente aquí
aparecen.
Para el gran público, este fonograma representa la oportunidad
de conocer acerca del
desarrollo de un género musical tan afín a nuestra
idiosincrasia, a partir de temas bastante di fundidos en el país
en diferentes épocas; para los especialistas, significa un
valioso material de trabajo que facilita el recorrido por los disímiles
momentos de la guaracha cubana, lo cual presupone tener elementos
de comparación que hagan posible la profundización
en tan controvertido asunto.
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