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De
la multifacética obra del compositor cubano Andrés Alén
los estudios de grabación de la EGREM nos brindan esta selección
de temas incluidos en el CD Volumen I de la Colección Compositores
Cubanos. Con las notas al disco elaboradas por el musicólogo
Olavo Alén y la obra de la artista plástica Zaida del
Río en el diseño, su música no necesita mejor
presentación.
Este disco es prueba irrefutable de su versátil carrera
musical. Una sólida formación como pianista, enriquecida
por su labor como compositor y pedagogo, se anuncian en cada tema
para regalarnos momentos llenos de lirismo, erudición y modernidad.
En estas pequeñas joyas, como en toda su creación,
Alén ha fusionado las múltiples influencias que conforman
nuestro legado cultural: aportes, virtudes y energías que
nutren la música cubana, para crear algo mágico.
Andrés Alén, legítimo hijo de esta tierra
de pianistas, ha llenado páginas hermosísimas para
el piano. Bastaría recordar sus Variaciones sobre temas de
Silvio y Pablo, o sus preludios. En este CD -nominado en el CUBADISCO
2003- las sonoridades del piano acompañan a la flauta y el
saxofón: este último también ocupa un lugar
de preferencia en su obra composicional.
Cuatro temas conforman esta selección: Variaciones para
saxo alto y piano, de 1978; Sonata para flauta y piano, escrita
en 1982; Sonata para clarinete o saxo soprano y piano, compuesta
en 1988; por último, Cuarteto de saxofones, de 1989.
Estas obras, cubanas por excelencia, son muestra de un total dominio
de géneros y estilos de la música popular cubana y
latinoamericana. El guaguancó, la habanera, la contradanza,
el joropo venezolano, se funden en moldes tan clásicos como
la forma sonata y las variaciones, con una fuerte influencia jazzística
en el tratamiento de los temas e instrumentos.
El disco cuenta además con magníficas interpretaciones.
El propio Alén al piano, junto al saxofonista Miguel Villafruela,
nos deleitan en los temas 1 y 3. Este doble rol como pianista y
compositor le imprime a la interpretación un sentido muy
personal, es un momento de plena compenetración entre el
creador y su obra. Villafruela, brillante saxofonista cubano, desempeñó
un importante papel en la enseñanza del instrumento en Cuba.
La Sonata para flauta y piano corre a cargo de Oriente López
-excelente flautista cubano de la generación de los 80- en
un derroche de virtuosismo, junto a la pianista María Dolores
Novás, profesora de la cátedra de piano de la Escuela
Nacional de Música.
El último tema es magistralmente interpretado por un grupo
de músicos nucleados en el Cuarteto Havana Sax: Jorge Luis
Almeida, como saxo soprano y director; Roberto Varona, en el saxo
alto; Evaristo Denis, como saxo tenor y Rolando Ochoa, a cargo del
saxo barítono. Este conjunto cubano, con más de diez
años de creado, ha participado en importantes eventos musicales
y giras por Europa y América.
Con María Elena Mendiola en la producción y selección
musical, esta obra tiene el mérito de brindarnos la grabación
de los temas en su primera interpretación. Asimismo, la Sonata
para flauta y piano es una versión en vivo, en estreno mundial,
interpretada en el Festival de Música Contemporánea
de la UNEAC, en octubre de 1983. Esto constituye una loable labor
de rescate y divulgación de nuestra música.
Andrés Alén, interesante personalidad desde el punto
de vista pianístico y creativo, defiende tanto la música
popular como la clásica, sin establecer fronteras entre ambas
posiciones. Como se explica en las notas al disco, «para algunos
era música popular de alta elaboración y para otros
era música erudita de profundo arraigo popular. El mestizaje,
las influencias de otras partes del mundo, pero sobre todo un altísimo
nivel profesional y cultural y un innegable talento, han hecho posible
esta magnífica fusión de elementos. Con riguroso oficio
y una disciplina rítmica casi natural, la música popular
y de concierto, lo cubano y lo universal, quedan legítimamente
unidos en tradición y contemporaneidad.
Todo ello nos hace sentir la música de Andrés Alén
de una manera muy especial, donde todo es posible y las más
insospechadas emociones toman forma. Música viva, joven,
que invade lo mejor del hombre en un llamado a su conciencia interior.
Música que trasciende, como un acto de amor.
Por Mariana Hevia
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