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ORQUESTA
DE CÁMARA BRINDIS DE SALAS
ORQUESTA SINFÓNICA NACIONAL
EGREM
Por Grizel Hernández
Imprescindible va resultando para los amantes de los géneros
de la llamada música de concierto el sello Parnaso, de la
EGREM, que pone a consideración, en este evento de la discografía
del patio, tres nuevos CD del proyecto Clásicos Cubanos.
Esta valiosa colección, que reúne ahora los volúmenes
II, III y IV, compila bajo su título las más diversas
interpretaciones de obras del repertorio cubano ejecutado no sólo
por la decana de las agrupaciones de gran formato, la Orquesta Sinfónica
Nacional, sino también por sus similares de Camagüey
y Santiago de Cuba en determinados momentos de su labor interpretativa.
Resulta por demás interesante la propuesta, en tanto nos
presenta el quehacer de algunos de los más importantes directores
de orquesta de la segunda mitad del pasado siglo que acogieron la
ejecución del repertorio sinfónico cubano.
En esta ocasión, los volúmenes II y III compilan
catorce obras de los más representativos compositores de
la música de concierto. El primero de ellos retoma antológicas
interpretaciones de Alejandro García Caturla, presente en
momentos diversos de su creación con Obertura cubana -histórica
partitura con la que ganara en 1937 el Concurso Nacional de Música
convocado por la entonces Dirección de Cultura de la Secretaría
de Educación- y con Tres danzas cubanas, de inspiración
más temprana (1927). Por su parte, Amadeo Roldán se
nos presenta con Tres pequeños poemas, importante obra compuesta
en 1926, y La rebambaramba, de 1928, suite del ballet homónimo
que, con texto de Alejo Carpentier y coreografía de Alberto
Alonso, sintetizara una vez más el compromiso de toda una
generación de intelectuales cubanos con sus raíces.
Resulta imprescindible mencionar otro valor de este volumen II:
compartiendo batutas en momentos significativos de la Orquesta Sinfónica
Nacional, asoma la versión de dos maestros insignes: Manuel
Duchesne Cuzán y Gonzalo Romeu.
El volumen III nos adentra en otras formas de recrear nuestra música,
al mostrarnos la visión de dos orquestas del interior del
país en significativos instantes de su labor. A esto se suma
la dirección y creación de Jorge López Marín
con su Segundo Concierto para Orquesta y de Roberto Sánchez
Ferrer con el Homenaje al Sóngoro Cosongo, de Félix
Guerrero; Danzón, de Edgardo Martín, y Seis sones
sencillos, en versión orquestal, completan esta otra ojeada
al sinfonismo cubano.
Clásicos... IV propone, por su parte, un resultado que nos
acerca a un mundo diferente, en tanto nos muestra el hacer de la
música para cuerdas en la creación cubana y lleva
a los interesados a la escucha, desde otra perspectiva, de los compositores
ya presentados en los volúmenes anteriores, a los que se
suman Guillermo Tomás y Harold Gramatges como hitos en la
composición.
La dirección de Guido López Gavilán (uno de
los más fervientes promotores de este tipo de agrupación)
y del lamentablemente desaparecido Tomás Fortín, ante
la histórica Orquesta Brindis de Salas, uno de los más
importantes conjuntos de cámara del siglo XX cubano, que
fuera integrada por muchos músicos de las primeras generaciones
de egresados de las escuelas de arte.
Está colección, evidentemente, no nos propone una
relación de obras bajo un criterio diacrónico, sino
que a través de la diversidad de su muestra refleja pinceladas
de grabaciones de las agrupaciones del patio en determinados momentos
del pasado siglo y que se encontraban archivadas en el enjundioso
catálogo que la EGREM se ha encargado de atesorar como guardián
de nuestro patrimonio.
Es de imaginar el reto que ante sí debió tener el
equipo de realización de esta colección -idea original
de María Elena Mendiola, una de las féminas cubanas
directora de orquesta- ante la disyuntiva de seleccionar entre tantas
obras, a lo que se añade el incuestionable principio de buscar
la máxima calidad de las grabaciones que, hechas antaño
y con técnicas ya anticuadas, resultan un reto ante la búsqueda
y el retomar de los dignos testigos de épocas pasadas.
Notas discográficas que resumen palabras de tres músicos
cubanos de reconocidas trayectorias -la musicóloga Yamilé
Jiménez, el maestro Roberto Chorens y el compositor Juan
Piñera-, así como los detalles de los cuadros de Zaida
del Río, Nelson Dominguez y Oscar Patterson, completan este
producto como una verdadera antología de clásicos
cubanos. Quien se apropie de la misma contará con una colección
inigualable, hasta este instante, en la discografía cubana
contemporánea.
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