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Los Aragoncitos de Cienfuegos
Por Liliana Casanella
Cienfueguero
en La Habana es el segundo fonograma de Los Aragoncitos de Cienfuegos.
Esta ya reconocida charanga infantil fundada en 1996 con el nombre
de Estrellitas de la charanga, está integrada por niños
de edades que oscilan entre siete y trece años, estudiantes
de la Escuela Provincial de Arte Benny Moré, en el propio
Cienfuegos.
Antecedido por el CD Los Aragoncitos de Cienfuegos, también
bajo el sello Bis Music, la tropa liderada por Iván García
vuelve a realizar un encomiable trabajo en el que dejan su huella
una vez más las versiones orquestales de Felito Molina, antiguo
bajista de la Orquesta de Barbarito Diez, profundo conocedor de
los códigos charangueros, y especialmente de la Aragón,
modelo indiscutible de esta infantil orquesta.
En su CD precedente, los jóvenes músicos interpretaban
obras que de algún modo se relacionaban con el público
infantil dentro del vasto repertorio de las charangas, fundamentalmente
de la Aragón; en esta entrega, continúan dicha línea
e incorporan temas ya clásicos de sus homólogos adultos
como Me voy pa’ Morón, Rompiendo la rutina y Tiene
sabor.
Este fonograma, grabado también en los estudios cienfuegueros
Eusebio Delfín, estuvo dirigido musicalmente por Iván
García y su productor musical fue el conocido cantautor local
Lázaro García. Este último escribió
en la pequeña nota que acompaña al disco:´Vuelve
a visitar La Habana el chachachá, pero no con los legendarios
aragones, sino con sus émulos enanos, que rastreando las
huellas de esta fenomenal orquesta, ya son en Cienfuegos agrupación
indispensable, para un disfrute apto para todas las edades, porque
si usted los oye y no los ve, asegura estar oyendo una orquesta
de adultos perfectamente cohesionada. Sus voces infantiles son el
único detalle que delata sus edades, pues la interpretación,
los arreglos, la ejecución de las obras, resaltan la maestría
de un temprano talento`.
En las interpretaciones se destaca el quehacer de la flauta y el
bajo, aunque justo es reconocer que se logra un virtuosismo colectivo,
en el que, quizás debido a las características de
la grabación, se opaca el desempeño de los violines,
tan vital para este tipo de formato.
Sus voces en formación trabajan los solos y el unísono
(sus mejores momentos), en los diferentes géneros que se
abordan; a saber, el danzón, el son, el chachachá,
el danzonete y la canción. Sin embargo, a juicio de quien
escribe, la evidente preocupación por una dicción
perfecta resta espontaneidad a la interpretación, aspecto
este fácilmente soluble pues a estos niños les sobra
gracia y desenvoltura.
Lo que distingue a este fonograma es, sin dudas, la calidad interpretativa
de estos niños, a la que se añade un sabor envidiable
por algunos de sus similares ya establecidos.
Al igual que la anterior, esta entrega discográfica ha sido
nominada al premio CUBADISCO 2003 en la categoría Música
infantil. Disfrute entonces del gran trabajo de estos pequeños,
de quien Lázaro García también escribiera:´Traen
alas de ternura en la mirada, que nos hacen volar hacia el si-tio
donde habita el alma, para asomarse al niño que ya no somos,
pero que nunca dejará de acompañarnos`.
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