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TURBULENCIAS
EN LA TORMENTA
HABANA SAX
EGREM
Por Daymí Alegría
Brain Storm, Tormenta de Ideas, es el título más
acertado para esta creación discográfica de Habana
Sax, una propuesta en que la tendencia a la fragmentación
y el collage, la variedad de discursos y el humor con que están
trabajados, se deja ver desde su primer tema, No Son de La Habana.
El ambiente cubano se recrea a la manera de fotografías
sonoras, dadas en la misma concepción musical de este quinteto.
De otro lado, la apertura y desenfado con que trabajan estos intérpretes,
canalizan la fusión ingeniosa de expresiones musicales diversas,
ya sea folclóricas, populares o de concierto. Esta mezcla
se presenta a lo largo del disco a veces en forma de popurrit, o
sea, como si se sucedieran ciertas piezas o canciones -Pensando
en serio, de Angel Ballester, podría ser la más ilustrativa
en este sentido- o en superposición de elementos, cual sucede
por ejemplo en Rap cubano.
Un aire de espectáculo acompaña a Tormenta de Ideas.
El virtuosismo de sus músicos, el criterio de fraccionamiento
en los arreglos, la combinación de la interpretación
instrumental con la intervención de coros de son, de timba
y fragmentos rapeados, le proporcionan al resultado final una dinámica
que mantiene en atención al oyente. La destreza técnica
se encuentra también muy implicada, sobre todo en el dominio
de varios instrumentos por cada uno de los músicos de Habana
Sax. Las improvisaciones, tanto de los integrantes del quinteto
como de los artistas invitados -donde sobresale la figura de Chucho
Valdés- se manifiestan muy a tono con este «movimiento».
La presencia de Free Hole Negro; Elmer Ferrer en la guitarra; José
Rolando, Evaristo Denis y Osmel en las voces; y Juan Pablo en el
bajo, es determinante para la propuesta que Habana Sax nos ofrece
en este fonograma. Interpretar Rap Cubano con uno de lo más
reconocidos grupos de este género, o incluir la improvisación
de Elmer Ferrer en Alas, no significan adornos insustanciales, sino
todo lo contrario: representa un matiz muy efectivo entre los propósitos
de este disco.
El criterio general del CD se mueve alrededor de una amplia recreación
del latin jazz y/o de lo que se conoce como jazz fusión,
matizada, en cada uno de los temas, con diversas expresiones musicales
muchas veces superpuestas. Es por ello que resulta difícil
una taxonomía exacta y coherente de las composiciones. En
el disco, no obstante, ellos distinguen piezas con las clasificaciones
de latin jazz (No Son de la Habana y Sonando a lo HabanaSax), cuando
resaltan elementos de la música popular cubana; nominan jazz
fusión a Pensando en serio, pieza en la que se escuchan,
por ejemplo, matices que dan idea del swing; y fusión a Maradentro,
obra donde resaltan rasgos del hip hop.
Teniendo en cuenta lo expuesto, resultan diversas las expresiones
musicales que se escuchan en este disco, ya sea de manera explícita
o enmascarados dentro del discurso. No sólo latin jazz, hip-hop
y swing, sino también funk y música clásica.
Sin embargo, cabe señalar que esta no es la excepción
de la regla, sino que es una característica que ha acompañado
a las creaciones de esta agrupación en otras ocasiones. Testigo
de ello es un fragmento de Metroland, impreso en las notas a Brain
Storm, donde Paul Rapp apunta con motivo de una presentación
del quinteto el pasado año 2002: «Algunas canciones
parecieron atrapar los 400 años de música cubana».
En cuanto a los arreglos llama la atención el tratamiento
de la instrumentación que Paquito D’Rivera realiza
en Wuapango, una pieza donde los cuatro saxofones, acompañados
por motivos musicales y fondo de percusión propios del joropo
venezolano, suenan como una orquesta entera. La distribución
de planos sonoros, en juego con las propiedades tímbricas
de cada uno de los instrumentos, logra un equilibrio sorprendente
en el resultado final. En piezas como Mambomanía, por otra
parte, hay gran originalidad en las ideas musicales, como sucede
cuando el guajeo de los saxos sugiere una semblanza del mambo en
las big bands. Sin embargo, en ocasiones, se aprecia cierto desbalance
hacia el agudo metálico en los planos tímbrico-sonoros,
que podrían compensarse en el mismo arreglo, así como
en el manejo de los recursos electrónicos a la hora de la
mezcla.
Otro de los atributos musicales a resaltar en el CD es el juego
tímbrico que Evaristo Dennis realiza en Pop si acaso, donde
la sonoridad de los saxos contrasta con el rayado típico
del disk jockey y los sonidos electrónicos.
A los descritos rasgos musicales en todo el CD, se unen llamativos
componentes del diseño, color y fotografía, que en
su conjunto hacen de este disco un producto de singular atractivo.
La personalidad de sus músicos, y el entorno sonoro del disco,
se recrean con eficacia desde la misma portada de la presentación.
De esta manera el oyente, antes de enfrentarse al sonido del fonograma,
ya se siente identificado con las propuestas del Brain Storm.
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