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SELLOS DISCOGRAFICOS: EGREM
Las 5 letras de la música
Por Iris Cepero
Su nombre estuvo en
nuestras casas desde siempre. Se perpetuó en las discotecas familiares
y en la vida de los artistas cubanos de las últimas décadas.
Varias generaciones nacimos y crecimos oyendo repetir las cinco letras
e incorporándolas como parte de nuestra vida sentimental, muchas
veces sin saber el verdadero significado de la sigla, pues para nosotros,
EGREM era y es sinónimo de disco.
Las melodías compiladas bajo su rótulo enamoraron a generaciones
enteras y el disco salvador puso más de una vez el punto final,
el toque último a la consumación de un amor. La Empresa
de Grabaciones y Ediciones Musicales EGREM fue desde 1964 y hasta hace
muy poco la disquera cubana, la única, monopolizadora del mercado
discográfico nacional.
Esta ventaja de la exclusividad hizo posible que en sus estudios y a través
de sus placas y cintas todos en Cuba, y más allá, descubrieran,
conocieran, disfrutaran y amaran infinitamente la música nacida
en esta isla. Su otra gran ventaja fue el archivo heredado de antes del
60 y que durante todos estos años ha sido un sólido cimiento
para sus producciones.
Todos los grandes están en sus archivos o han estado en sus estudios.
Desde Benny Moré, Rita Montaner, Bola de Nieve, hasta Silvio, la
Nueva Trova, las grandes orquestas de salsa, los cantantes de música
romántica, los cantos infantiles, los conciertos. Todos.
Los tres estudios de La Habana, el de Santiago de Cuba y el estudio móvil
han corrido tras el quehacer musical de un extremo a otro del país,
a la caza de los nuevos ritmos, las voces nacientes, los acordes de los
consagrados y los desconocidos. A sus puertas han tocado todos, o casi
todos. De sus estudios han salido los proyectos que por su calidad lo
merecieron.
EGREM es como un libro de texto sobre la historia de la discografía
cubana de las últimas décadas. Hasta inicios de los 90 la
casa discográfica mantuvo el monopolio del disco cubano, hasta
que cambios sustanciales en el país y en la cultura exigieron otro
comportamiento. Es precisamente a inicios de ese decenio que comienzan
las grandes y necesarias reestructuraciones tecnológicas, la etapa
de auto-financiamiento, la aparición de los primeros discos compactos
en 1992, la desaparición de los discos de pasta en el 94, los primeros
intentos de introducirse en el gran mercado internacional de la música,
según explica José Manuel García, director de EGREM.
Entre sus paredes se han gestado tantos acordes que resulta imposible
la enumeración. Si algún suceso reciente puede ilustrar,
baste citar que las melodías que hace un quinquenio revolucionaron
la visión sobre la música cubana en el mundo, esas canciones
que en parajes remotos y casi inexistentes son sinónimo de Cuba,
es decir, las del disco Buena Vista Social Club, fueron grabadas en los
estudios de la EGREM.
A pesar de que ha logrado colocar algunas de sus producciones dentro de
Sony, Warner, EMI, los intentos de EGREM por incorporarse al mercado internacional
van actualmente hacia las pequeñas distribuidoras como opción
ante mercados específicos y para compensar la depresión
actual de las grandes transnacionales discográficas. Como parte
de ello EGREM asiste anualmente a dos grandes ferias internacionales,
el MIDEM, de Francia, y la Pop Komm, en Colonia, Alemania.
Quizás hace casi cuarenta años, cuando el largo nombre de
la empresa se redujo a la sigla que habría de perpetuarla más
allá de la formalidad de la clasificación institucional,
nadie pensó que eran cinco las letras que presagiaban, para hoy
resumir, una historia musical irrepetible. Eran cinco las letras, como
cinco son las líneas del pentagrama donde se escribe la música.
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