| 
|
|
CONDECORACIONES EN CUBADISCO'2002
De plácemes la música 
Palabras
de la Dra. María Teresa Linares en el acto de imposición
de condecoraciones a personalidades de la música, realizado el
jueves 23, en el Memorial José Martí.
Queridos amigos:
Los músicos
estamos hoy de plácemes. El Consejo de Estado, el Ministerio de
Cultura y el Instituto Cubano de la Música premian, por la excelencia
en su especialidad y en su ejecutoria, a un numeroso grupo de artistas
con la Orden Félix Varela de 1er. Grado, la Medalla Alejo Carpentier
y la Distinción Por la Cultura Nacional.
La música cubana, desde la aparición de sus primeros géneros
nacionales, se expandió fuera de nuestras fronteras. La habanera,
la guaracha y el punto de La Habana regresaron a España y fueron
integrantes de obras de importantes músicos europeos. La música
compuesta por autores cubanos como Nicolás Ruiz Espadero, Adolfo
de Quesada, Conde de Luyanó y José White, fue editada en
Francia y España, y aun más, usada en los planes de estudio
como texto. Los cubanos que viajaron a Europa alcanzaron fama por sus
virtudes interpretativas: José White alcanzó el Gran Premio
del Conservatorio de París; Claudio José Brindis de Salas
fue titulado Barón y se le llamó el Paganini negro; Lico
Jiménez fue por muchos años profesor en Alemania y compuso
obras que hoy son parte de nuestro patrimonio; Ignacio Cervantes y el
violinista Díaz Albertini, junto a José White y Guillermo
Tomás, colaboraron desde los Estados Unidos y México con
José Martí al recaudar fondos para la Guerra Necesaria.
Aquellos músicos honraron a la Patria y pusieron muy en alto la
música cubana.
Esta tradición se mantuvo en el siglo XX al fundar el maestro Tomás
la primera Banda de Música y el Conservatorio, que dieron inicio
al movimiento sinfónico, hasta la creación por Gonzalo Roig
y Ernesto Lecuona de la Orquesta Sinfónica de La Habana. El desarrollo
del teatro lírico impulsado por la obra de estos maestros, la incorporación
de valiosos intérpretes y, por otra parte, el auge de la música
de vanguardia a la llegada de Roldán y Caturla, se sumaron al movimiento
cultural de la vanguardia plástica y literaria de aquel siglo que
no hemos dejado atrás. Músicos populares como Mario Bauzá,
Frank Grillo, Antonio Machín y Chano Pozo, llevaron nuestros ritmos
al mundo: Rita Montaner y Sindo Garay fueron a París; Ernesto Lecuona,
con su arte, y artistas como Esther Borja y Bola de Nieve, inundaron el
mundo de canciones cubanas. Solo al volvernos contemplamos, además,
su continuación en el movimiento del Teatro Lírico, la radio
y la televisión. El Grupo de Renovación Musical, coincidente
con el Grupo Orígenes, continuó a la vanguardia. La Sociedad
Nuestro Tiempo, en la frontera entre la República y el triunfo
revolucionario, dirigida por el maestro Harold Gramatges, asumió
los programas que nos ofrecen hoy, en el aniversario 40 de la Escuela
Nacional de Arte, a una pléyade de artistas triunfadores en concursos
nacionales e internacionales, fundadores algunos de la ENA, y ya profesores
consagrados, tanto de la ENA como del Instituto Superior de Arte. Son
profesores que comparten su actividad artística con la docencia,
creando métodos para la enseñanza y la historia del instrumento,
con asesorías a instituciones musicales, organizan conjuntos instrumentales
y corales, componen música para cine y para orquestas o grupos
de cámara. Además de la producción discográfica
y los cargos administrativos y de dirección que les encomienden.
Ese es el bregar de este grupo de músicos.
Con estas tareas que alternan, y a las que entregan con el mayor amor
y dedicación sus vidas, se consolida la tradición musical
de los siglos precedentes y se mantiene la identidad cubana, en gesto
también patriótico. Todos son merecedores y, sin que lleguemos
a cifras estadísticas exactas, tenemos en este grupo diez directores
de orquestas, coros y otras agrupaciones; nueve compositores; seis pianistas,
seis cantantes, seis trovadores, y estamos, además, precisamente
en el año en que celebramos el aniversario 30 de aquel suceso hijo
de la cultura revolucionaria que es el Movimiento de la Nueva Trova, dos
guitarristas, tres percusionistas, dos poetas decimistas, un contrabajista,
dos musicólogos y un violinista.
Los méritos acumulados por estos artistas son el resultado de la
potencialidad musical de nuestro país. Se reúne aquí
al músico de intuición tradicional que alcanza un nivel
altísimo calzado por sus éxitos nacionales e internacionales,
con el músico que, a través de años de práctica
y estudio, concurso tras concurso, ha cimentado una carrera musical. Este
amplio espectro es el resultado de una política de educación
y proyección artística que traspasa nuestras fronteras.
La música cubana está a la vanguardia en todos los niveles
y es reconocida en otros países por la presencia histórica
y el nivel actual de nuestros músicos.
Ellos trabajan para el pueblo, para los niños, para los jóvenes,
para los ancianos. Están siempre firmes, leales, enteros, cada
vez que la Revolución los convoca, sean cuales sean las circunstancias.
Estos músicos resumen todas las épocas, todos los espíritus,
y forman parte de la vanguardia en un tiempo de proezas.
Nos sentimos orgullosos y felices al contemplar este amplio grupo de excelencias
que reciben hoy tan merecido premio, y estamos seguros de que continuarán
cosechando éxitos en su labor protagónica de embajadores
de nuestra cultura.
Muchas gracias.
|
|