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FONOGRAFO: PARTE V
Por
José Reyes
La
impronta de la música cubana y sus intérpretes en el recurso
fonográfico continental le otorgó tan indudable prestigio
desde fechas muy tempranas que importantes firmas fonográficas
extranjeras recurrieron a descollantes figuras de nuestra música
para que representase a sus sellos en nuestro país.
Como ejemplo traemos al prolífico compositor Jorge Anckermann (1877-1941),
quien desde el goce de una sólida posición artística
desempeñó loables actividades como representante y promotor
ante los sellos Columbia y Odeón Records de las que luego serían
importantes figuras artísticas y de la creación musical.
Como proyecto de suma importancia resulta la gestión de Anckermann
por traer a La Habana al cantador santiaguero José Pepe
Sánchez (1853-1918), progenitor del bolero cubano, y su Quinteto
de Trovadores Orientales, todo un formato típico nunca antes visto
en la capital, y con ellos organizar un programa de grabaciones para diez
caras de discos con boleros, canciones, barcarolas y guarachas.
Con ello se salvarían para la fonografía musical cubana,
no tan solo muestras de la hermosa voz de Pepe Sánchez, sino también
sus pulcras ejecuciones en la guitarra.
Para esta historia también han quedado las excelencias vocales
de la cantante habanera Angelita Becqué, el insigne Sindo Garay,
los reconocidos dúos de las triple Luz Gil y Hortensia Valerón,
artistas reconocidas del teatro Alhambra, enclave teatral que para entonces
había asimilado en su repertorio musical la canción, el
bolero, la clave, el danzón y la rumba, con valiosos arreglos y
orquestaciones de Manuel Mauri y Alberto Villalón.
Al igual que hiciera en 1904 la disquera Víctor, la Columbia se
las agenciaba en la búsqueda de su representación comercial
en La Habana. Gracias al maestro Anckermann esta responsabilidad recayó
en la firma comercial Hermanos Giralt, a partir de aquí principal
rival de Humara y Lastra S en C, pionera en el país en la importación
y distribución en Cuba de fonógrafos, discos, pianolas y
rollos fonográficos.
Fue así como estas y otras acciones emprendidas por importantes
músicos cubanos contribuyeron a la consolidación de una
fuerte actividad fonográfica en las primeras décadas del
siglo XX.
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