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FONOGRAFO: PARTE IV
Por José Reyes Fotrún
En
1906 los catálogos fonográficos de la firma Columbia Phonograph
Co. ostentaban una significativa relación de registros fonográficos
de música y artistas cubanos para cilindros y discos grabados entre
1903 y 1906, tanto en Estados Unidos como en Cuba. De hecho el danzón,
la guaracha y algunas formas de la cancionística quedaron históricamente
capturadas por los surcos de los vetustos cilindros y placas registrados
en 78, 81 y 91 revoluciones por minuto.
Luego, este sistema se estabilizó a 78 RPM por una sola cara y
se dio paso a la producción de discos grabados por ambas caras.
Estos procesos resultaron decisivos para la afectación de la estabilidad
de los grandes mercados y llevó a las disqueras a desfasar de uno
de sus catálogos una considerable lista de discos cubanos grabados
por tecnologías en desuso.
Sin embargo, la afectación de los fonogramas cubanos resultó
temporal, pues, ante el avance de la tecnología, mucho del talento
artístico de Cuba, registrado en soportes de una sola cara, fue
llamado nuevamente a los programas de grabaciones, aunque un numeroso
grupo quedó, lamentablemente, fuera, y con ello vino su olvido
en el espectro discográfico nacional.
La firma The Autopiano Co. de New York, publicó el Supplementary
Catalog of Perforated Music Roll, en el que se relacionaba la música
de compositores cubanos registrada para la producción en serie
de sus rollos fonográficos perforados para pianolas y autopianos,
entre otros, Hubert de Blanck, Ignacio Cervantes, José Marín
Varona, Sánchez de Fuentes y Gabriel Cisneros.
Sin embargo, en Cuba no se produce el rollo perforado con intenciones
industriales hasta los años 1916 y 1918, cuando los músicos
cubanos Tata Pereira, Ernesto Lecuona y Luis Casas Romero
dieron los primeros pasos al emprender acciones con vistas a la producción
de estos soportes fonográficos en el país.
Otra acción de loable significación para la historiografía
del recurso fonográfico cubano fue la creación en 1908 de
la Compañía Cubana de Fonógrafos S.A., instalada
en la calle O´Reilly No. 523, en La Habana Vieja.
Como primera tarea la Compañía publicó un catálogo
que relacionaba la música e intérpretes del país
grabados en La Habana.
Entre las figuras de mayor relevancia se encontraban Regino López,
Adolfo Colombo, las triple Consuelo Novoa y Amalia Sorg, los cultores
del canto campesino Martín Silveira y Puerta Salgado, además
del cantador santiaguero Alberto Villalón.
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