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FONOGRAFO: PARTE III
Por Pepe Reyes Fortún
El
hurgar en la historia de la discografía cubana conduce al reconocimiento
innegable de los aportes que a la misma hiciera la firma comercial Humara
y Lastra S en C. Esta tuvo como antecedente, en la zona que hoy llamamos
La Habana Vieja, en el año 1854, una simple locería localizada
entonces en la calle Muralla No. 405, propiedad de Don Remigio Humara,
nacido en Santander, España.
Exactamente cuatro décadas después, en 1904, la locería
había alcanzado una sólida estabilidad y poderoso status
económico, y Don Remigio Humara, ahora asociado a su sobrino Miguel
Humara, gozaba de un reconocido prestigio como comerciante.
Estos aspectos despertaron, en la directiva de la entonces incipiente
firma fonográfica norteamericana Víctor Talking Machine
Co., el interés de que los Humara se constituyesen en su baluarte
representativo en Cuba para la distribución, con carácter
comercial, de fonógrafos y discos.
No fue hasta 1906 en que se realizaron las primeras ventas de fonógrafos
con campanas de madera, aunque con un volumen ganancial bastante bajo:
cinco o seis mil dólares mensuales.
A partir de 1910 los Humara lograron incrementar el capital financiero
que les abriría el camino para llegar a ser un gran emporio, pues
ya no tan solo se dedicaron a comercializar fonógrafos, sino que
también entraron en la entonces fascinante aventura de buscar talento
artístico por todo el país con el fin de proponerlo a los
programas de grabaciones de la Víctor. Para ello fue designado
Juan Castro, el empleado más aventajado de la firma, quien además
poseía conocimientos musicales.
En ese propio año 1910 falleció Don Remigio Humara; entonces
su sobrino contrajo nupcias con Francisca Maderne, la que al enviudar
en 1919 se asoció a su sobrino Julián Lastra, acción
que originó el histórico complejo musical Viuda de Humara
y Lastra S en C.
A la firma Humara y Lastra se le reconoce el descubrimiento artístico
y las primeras grabaciones fonográficas de agrupaciones y figuras
de la talla de Sindo Garay, Alberto Villalón, Manuel Corona, Eusebio
Delfín, Rita Montaner, Bienvenido Julián Gutiérrez,
Ernesto Lecuona, Antonio Machín, Trío Matamoros, Dámaso
Pérez Prado, Miguelito Valdés, Benny Moré, Orquesta
Aragón... así como la introducción en Cuba de tecnología
de punta que distinguió por años la caprichosa y anárquica
industria discográfica cubana.
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