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RESEÑA DE DISCOS
Travesía mágica / Liuba
María Hevia
Por
Frank Padrón
La
canción infantil no goza entre nosotros, lamentablemente, de la
sistematicidad y la difusión requeridas. Es por ello que discos
como Travesía mágica (sello EGREM), de una de las
cultoras más autorizadas en la tendencia, Liuba María Hevia,
resulta una verdadera alegría, máxime si, tal es el caso,
logran cotas elevadas de cristalización estética.
El CD, producido rigurosamente por Lucía Huergo, con dirección
general y musical (en este caso acompañada de uno de los arreglistas,
el Guajiro Miranda) a cargo de la propia cantante, reúne piezas
mayoritariamente compuestas por la malograda Ada Elba Pérez, una
de las más destacadas compositoras para niños que ha dado
el país; ese mundo de arcoiris, campanas, asombros, cangrejos y
flores, no conoce ñoñerías ni simplismos, tal supone
(y de hecho ocurre mucho) la malformación de este tipo de piezas:
hay una verdadera poesía en las imágenes, muchas de las
cuales encantan lo mismo al público destinatario que a los mayores,
virtud superior de la verdadera canción infantil:
De estar redonda en la noche se aburrió la luna
Y desde entonces quiso estrechar la figura,
Le pidió al sol que apagara un farol
Le pidió al cielo un gran velo color
Aceituna
A veces sola, otras
con la complicidad autoral de la propia Liuba u otros autores, el universo
de Ada Elba conoce un provechoso ensanchamiento mediante un grupo de excelentes
músicos, los cuales, comandados por Huergo y Miranda, diseñan
un mundo fabuloso que nos acaricia: así, la participación
del Coro Infantil Schola Cantorum Coralina contribuye desde la
frescura y acople de sus voces, dirigidas por Mailán Ávila
Leyva, mientras varios colegas de Liuba (Miriam Ramos, Amaury Pérez,
Daniela María, Carlos Varela, Santiago Feliú...) aportan
diversidad y colorido al disco.
Pero, amén de Ada Elba, se han reunido otras poéticas que
complementan a la perfección el conjunto, nada menos que la argentina
María Elena Walsh, Gabilondo Soler, Edelis Loyola, el Guajiro Miranda,
la propia Liuba, y doña Teresita Fernández, quien a su vez
colabora vocalmente en su clásico Lo feo.
Claro que, en disco tan amplio y variopinto, hay sus desniveles: algunas
canciones de menor vuelo, ciertos arreglos que no extraen todas las posibilidades
de aquellas, ciertas reiteraciones armónicas, mas resultan perdonables
ante la entereza del resultado final.
Constante Rapi Diego ha coloborado con uno de sus preciosos
dibujos, donde la autora homenajeada vuela en un ave inmensa, fiesta de
contornos y tenues colores, que nos invita a incorporarnos plenamente
a la magia de esta travesía.
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