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RESEÑA DE DISCOS
Canciones inéditas / Chucho
Valdés
Por
Frank Padrón
He
dicho no pocas veces que Chucho Valdés sentado al piano, solo,
sin otra maleta que la de su inspiración y su memoria,
es todo un acontecimiento cultural. Porque simplemente, de ese arsenal
empiezan a brotar maravillas superiores a las de cualquier mago.
Ya sabemos que el maestro, frente a Irakere, comandando su cuarteto de
jazz, o en duelo con cualesquiera de los (otros) grandes de la música
contemporánea, es algo sin desperdicio, pero tenerlo en una faceta
más íntima, reposada, a solas con sus demonios y sus ángeles,
haciéndonos partícipes de cada fantasma que bordea su imaginación
creadora, su inigualable sapiencia frente a las teclas, es un privilegio
único. Justamente el que nos regala, vía EGREM, el CD Canciones
inéditas, con producción del propio Chucho, y diseño
(un tanto abigarrado y chillón) de Humberto Padrón.
Su
rico universo multirreferencial, su desbordante sensibilidad lírica,
y sobre todo, ese pianismo inconfundible, aparecen aquí en piezas
como El bolero, Niebla o Concierto (con asimilados ecos rachmaninovianos),
Balada a Caridad y Emilio, que lo es también a sus caros
y recurrentes Chopin y Cervantes; el filin dentro de los pasos que nos
llevan, junto a él, a la Calle 7ma. O en las finas células
de Sentimental, mientras latidos más contemporáneos
(de Keith Jarret a Simon & Garfunkel) se hallan en Keysy o
Zanaith .
Y qué decir de sus particulares visiones de ritmos tan nuestros
como Danzón o Mambo en Re menor, o la digitación
y el fraseo riguroso que delatan piezas como Improvisación
o Qué puedo hacer.
Un discurso, pese a lo diverso y hasta antagónico en cuanto a estilos
y referentes que aprehende e incorpora, increíblemente coherente
y orgánico, mérito mayor de este Chucho inédito que
disfrutamos en la plenitud de su madurez.
Qué podemos hacer con Ud., preguntamos parafraseándolo:
solo escucharlo, con la reverencia y el encantamiento que inspira una
liturgia.
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