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RESEÑA DE DISCOS
Carambola / Augusto
y su Mambo Band
Por
Bladimir Zamora
El
último disco de Augusto Enríquez es un verdadero lujo y
no caído del cielo. Es una feliz y para muchos inesperada cosecha
del talento creador nutrido con la investigación y el hacer rotundamente
profesional. Quienes hace quince años le conocieron como voz principal
del grupo Moncada, o escucharon sus dos primeros discos en solitario,
es muy probable que no sospecharan que él llevara, a la manera
de los ríos subterráneos, una indagadora pasión por
las músicas que en los años cuarenta y cincuenta desbordaron
los aires de la Isla. Por eso les debe haber sorprendido Carambola,
un disco transido por los vapores del mambo y las íntimas resonancias
del bolero. No solo se atrevió con piezas emblemáticas,
que se mantienen protegidas por los fuertes fantasmas de intérpretes
considerados como ídolos por el público. Él también
buscó la colaboración de uno de los más competentes
directores de orquesta del país: Demetrio Muñiz. Juntos
buscaron veteranos y jóvenes músicos, con quienes armaron
una Jazz Band impresionante.
Augusto por su parte, se entiende claro al escucharlo, buceó en
las antiguas interpretaciones de estas piezas y al salir a flote, pudo
cantar con desenfado y estilo propio. Rindiendo tributo, pero sin calcar
la manera de los grandes nombres de ayer. Dieron un paso más atrevido:
en lo que el propio Augusto califica de aventura, se las ingeniaron para
grabar a la antigua. La orquesta entera al mismo tiempo, incluyendo la
voz, que funciona como otro instrumento, por lo cual varias piezas tuvieron
que ser repetidas, hasta que salían óptimas de arriba abajo.
Carambola completa sus virtudes por la copiosa información
que hay en el cuadernillo del CD. Menos la biografía y la letra
de las canciones, todos son textos sin disimulada emotividad, alumbran
sobre la órbita descripta desde el sueño, hasta la posibilidad
de poder echar a andar el aparato, para hacer sonar este disco nuevo de
la música de medio siglo atrás. Escriben Gianni Miná,
Sigfredo Ariel y el propio Augusto. Sería justo que este trabajo
de Augusto Enríquez y su Mambo Band pudiera estar al fácil
alcance del público cubano, principal heredero del acervo musical
a partir del cual ha surgido este disco. No se confunda con el título
de este álbum, homónimo del mambo Carambola, compuesto
por Chico OFarrill y Dizzy Gillespie. Si ha leído lo que
llevo escrito, se dará cuenta de que suena fino y sabroso, después
de un inmenso laboreo. Me gustaría preguntarle a Augusto Enríquez
cómo será su próximo disco, después de haber
conseguido con este dar en el centro de la diana.
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