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RESEÑA DE DISCOS
Aire Nocturno /
Beatriz Corona
Por
Frank Padrón
Aire
Nocturno, de Beatriz Corona, se recibe como un vientecillo fresco
que oxigena la casa y la sensibilidad. Una parte de la obra que para coro
ha compuesto la joven, mas inmensa compositora nuestra, se recoge en este
fonograma licenciado por el sello Unicornio, de los estudios Abdala,
con producción musical suya, y general de Eduardo Ramos.
Esta ocasión es la de los poetas: un grupo de las más significativas
voces de la lírica hispanoamericana se reúnen en este CD,
refundidas, proyectadas en otras voces: las de los coros Vocal Leo y Polifónico
de La Habana.
Dulce María Loynaz, Roberto Fernández Retamar, Miguel Barnet,
José Martí, Adolfo Martí, Nicolás Guillén,
Pablo Neruda, Federico García Lorca y Mario Benedetti, son las
firmas elegidas para que sus diversos registros y tesituras se fundan
con los de esas jóvenes voces que nos trasladan sus luchas, amarguras
y sueños, desde la inspiración superlativa de Corona.
Un trabajo intenso en la coloratura, el fraseo, el timbre, especialmente
las cuerdas más agudas, caracterizan el trabajo de la autora para
el formato elegido, y en términos generales, puede hablarse de
gran lirismo, de no poca fuerza en las lecturas musicales que realiza
de cada poeta en particular, y de las diferencias entre sus obras, cuando
son más de una las elegidas.
Por demás, los coros (dirigidos respectivamente por Corina Campos
y Carmen Collado) proyectan adecuadamente las sutilezas de las armonías,
la energía de las vocalizaciones.
Sin embargo, no ha logrado la autora una diferenciación apreciable
desde el punto de vista estilístico para los varios poetas y poemas
aquí reunidos; hubiera sido preferible una mayor demarcación
en las características morfológicas e ideoestéticas
de las obras, tendientes a cierta homogeneidad en los resultados.
Digamos: si las Nanas Antiguas, de Adolfo Martí, resultan
correspondidas con ciertos giros de polifonías ancestrales, si
Tu risa nerudiana encuentra en el Octeto femenino de Vocal Leo
una correspondencia singular con esa cascada de exuberantes metáforas
que el bardo chileno logra plasmar en su elogio a la amada, la serie de
canciones de Barnet, que conforman la Suite Canciones, exigían
una mayor diferenciación melódica y armónica entre
ellas, lo cual se aprecia también en los textos lorquianos escogidos.
A pesar de ello, Aire nocturno, de Beatriz Corona, es una obra
de madurez y rigor, en cuyo alcance han colaborado positivamente la sobriedad
minimalista del diseño gráfico exterior concebido por Adalberto
Puentes y, en gran medida, la exquisitez en los procesos de grabación
y mezcla del maestro Jerzy Belc, asistido por Evelio Gay, quienes han
cuidado hasta los mínimos detalles, las atmósferas y las
jerarquías sonoras de las voces.
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