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GRANDES DE LA MUSICA CUBANA
César Portillo de la Luz
Contigo en la cercanía de la Luz
Por
Margarita Barrio
El
acto de creación musical es un misterio. La razón se pone
en juego. Sentimientos, experiencias, vivencias, se envuelven en la mente
para lograr un fruto final, el de los sentidos.
Pero si hablamos de César Portillo de la Luz, entonces hay que
quitarse el sombrero.
Contigo en la distancia tiene ya más de medio siglo de escrita
y sigue formando parte del repertorio de los más connotados cantantes
de cada época. Lo mismo sucede con el resto de sus melodías.
Tú, mi delirio, Noche cubana, Realidad y fantasía, son piezas
que se repiten una y otra vez a lo largo del tiempo.
El misterio del éxito está en que esas melodías,
y sobre todo los textos, son capaces de expresar aquellas vivencias amorosas
que todos hemos sentido y que quisiéramos decir de la forma real
en que Portillo las dice. Los hechos comunes él los convierte en
un homenaje a lo bello.
Cuando en la década del 40 surge el movimiento Filin que
viene del inglés feeling, el sentimiento llegó a su
expresión más alta. Esa nueva forma atrevida y libre de
asumir el bolero, cobró en Portillo y no podemos olvidar
a José Antonio Méndez un alto exponente.
Hoy, César Portillo de la Luz tiene 80 años. Su quehacer
intelectual no cesa. En él se conjugan sentimiento y acción.
Guitarra en mano sigue componiendo. En el hogar, entre plantas y obras
pictóricas, escribe, dedica horas a la lectura y al estudio autodidacta.
Portillo es un hombre polémico, no por sus canciones, sino porque
se siente un ser social. A la hora de emitir conceptos no es fácil
hacerle cambiar de opinión. Más allá de músico
es un filósofo de su tiempo, un analista de cada problema y un
eterno enamorado.
Habla de psicología, historia, sociología. Su ojo clínico
de muchos años le hace tener tesis firmes y seguras sobre muchos
aspectos de la vida. Estos también están en sus canciones.
Antes de la música practicó boxeo, béisbol, carreras
de pista y pesas, pero si bien no fue un campeón en esas materias,
llegó al olimpismo con su música.
Le gusta la comunicación con la gente, quizás por eso en
su larga trayectoria ha tenido espacios de contacto directo con el público:
El Pico Blanco, Scherezada y El Gato Tuerto, han sido lugares de encuentro.
Es un hombre apasionado, que reconoce en la canción un hecho representativo
del ser humano. A partir de una lógica entrelaza símbolos
y sentimientos, donde perduran lo bello y lo artístico sin dejar
espacio a la banalidad.
Una vez afirmó: Conservo el romanticismo gracias al pensamiento
científico. Esta quizás sea la esencia de su quehacer
artístico. Compositor imprescindible en la historia del disco cubano,
recibe el merecido reconocimiento cuando la Isla está de fiesta.
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